El evangelio de San Mateo habla de unos sabios de Oriente que llegaron a Jerusalén y preguntaron dónde estaba el rey de los judíos que acababa de nacer, ya que habían visto su estrella y venían a adorarlo. El mismo Evangelio relata que entraron en la casa, vieron al Niño con María, su madre, se postraron en el suelo y lo adoraron. Después abrieron sus cofres y le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra. No está claro qué personajes eran… Quizás se trataba de unos astrólogos de Babilonia o de Persia. El Evangelio no dice que fuesen reyes, aunque los presentes que ofrecieron al Niño Dios sí que eran propios de la realeza. |